MAAF | LA CANTÁBRICA · AI 66

Mi reto en este proyecto fue narrar cómo un espacio de salud rompe con su estética tradicional para convertirse en un refugio de confort. Capturé la transición entre el entorno industrial exterior y la calidez interior, utilizando el techo de lamas de madera y los revestimientos de arcilla como ejes de una narrativa visual limpia y orgánica.

Me centré en documentar la fluidez de la circulación y la continuidad espacial conseguida mediante las puertas enrasadas, demostrando cómo la tecnología —representada por el robot de dispensación— puede integrarse de forma invisible en un ambiente humano y acogedor. Una fotografía que busca retratar la arquitectura no solo como un lugar de paso, sino como una experiencia de bienestar.

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